sábado, 28 de noviembre de 2009

Algunos mitos y creencias parte de nuestra cultura


En Tiabaya por ejemplo se contaba hasta hace muy poco la historia de un marido cornudo cuya esposa le era infiel cada viernes con el demonio.

Se decía que las brujas, cuando eran perseguidas, se convertían en viejos árboles en dónde podía notarse sus rostros deformes y atumorados, cuyos ejemplos más cercanos solo se conservan hoy en algunos árboles del parque a "La mujer" -o a las brujas dirían otros- de la Urb. San Jerónimo del Cercado.

Huaranguillo siempre fue el lugar idóneo para contratar los servicios de una bruja y procurarle un maleficio al enemigo ya fuera por la disputa de una herencia, el amor de alguien, o simplemente porque no nos caía alguien. Había daños que atraían la mala suerte y otras que eliminaban de tajo al adversario causándoles una muerte fulminante, bueno al menos no había sadismo en estos menesteres, pudiendo alargarle la agonía al susodicho con una lenta y dolorosa enfermedad.

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